El trabajo infantil en el Perú: avances y desafíos

El trabajo infantil en el Perú: avances y desafíos


Recientemente, conmemoramos el Día Mundial contra el Trabajo Infantil (12 de junio), lo que nos recuerda que nuestros niños, niñas y adolescentes no deben trabajar. Por diversas razones, puede perjudicar sus estudios y afectar su crecimiento, lo que finalmente repercute en su falta de competitividad en su vida adulta.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a la fecha, existen 168 millones de niños en el mundo que participan en distintas formas de trabajo infantil; de los cuales, 85 millones realizan trabajos peligrosos que afectan su salud y ponen en riesgo su vida. Asimismo, 99 millones realizan actividades agrícolas.

El trabajo infantil, a nivel mundial, constituye una preocupación al más alto nivel. En ese sentido, el Papa Francisco, en el marco de esta fecha, ha hecho un llamado a la sociedad en general —incluyendo al Estado— para que atienda directamente las causas que originan este flagelo, a fin de evitar situaciones de explotación infantil. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este año quiere llamar la atención sobre el vínculo que existe entre el trabajo infantil y las cadenas de suministro de las empresas, a raíz de las denuncias realizadas por la organización “Amnistía Internacional”, que informó en enero de este año que en la República Democrática del Congo utilizan a niños para explotarlos en las minas de cobalto, que son un insumo esencial para la elaboración de las baterías de los teléfonos móviles. Al respecto, se ha invocado a grandes multinacionales como Apple, Samsung y Sony para que tengan cuidado en verificar que sus proveedores no recurran al trabajo infantil.

El Perú no es ajeno a este fenómeno. En el 2011, el Instituto Nacional de Estadística e Informática dio a conocer que 1,65 millones de niños, niñas y adolescentes trabajaban. Recientemente, el Ministro de Trabajo, Daniel Maurate, dio a conocer que entre el 2012 y el 2015 más de 323 000 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años dejaron de realizar actividades económicas, lo que representa una disminución de 4,6 puntos porcentuales. Es decir, el trabajo infantil en el Perú ha disminuido, lo cual es una buena noticia, ya que evidencia que los esfuerzos realizados por el Estado peruano en el tema vienen rindiendo sus frutos. No obstante, todavía quedan muchas cosas pendientes por realizar, como es el aumento de la edad mínima de acceso al empleo de 14 a 15 años, la actualización del listado de trabajos peligrosos para adolescentes, la creación de un delito que sancione la explotación laboral infantil, la implementación de la Estrategia para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Enpeti 2012-2021), entre otros.

Estos resultados nos llegan de entusiasmo, y constituyen un incentivo para seguir trabajando arduamente por el presente y futuro de nuestros niños, niñas y adolescentes. Nuestra patria así lo exige.

 

Carlos Villarroel Quinde

Adjuntía para la Niñez y la Adolescencia