Defensoría del Pueblo: se debe capacitar en manejo emocional a quienes realizan trabajo remoto

- El prolongado aislamiento social, sin soporte emocional, podría deteriorar la salud mental de la persona que realiza trabajo remoto, así como actos de violencia en el hogar.
A más de sesenta días de aislamiento social, la oficina de la Defensoría del Pueblo en Ayacucho advierte que urge implementar planes de contención y soporte emocional para quienes vienen laborando en la modalidad de trabajo remoto, motivo por el cual presentó al Gobierno Regional de Ayacucho, las municipalidades provinciales, las entidades del sistema de justicia y las entidades autónomas en la región, algunas recomendaciones para proteger la salud mental de sus trabajadores.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) precisa que el laborar desde la casa puede provocar la sensación de aislamiento, jornadas más largas y el desdibujamiento de la frontera entre trabajo y vida familiar, incluso, advierte que las horas de trabajo flexibles pueden convertirse en horas de trabajo excesivas, sin descansos, que continúan en la noche, lo que conlleva el riesgo de insomnio.
En este sentido, el jefe de la oficina de la Defensoría del Pueblo en Ayacucho, David Pacheco-Villar, señaló que, durante la prestación del trabajo remoto, las personas no solo asumen la presión laboral por el cumplimiento del trabajo, en condiciones distintas a las habituales, sino también deben lidiar con la preocupación por las responsabilidades familiares. Esta situación les resulta más compleja a quienes tienen bajo su cuidado a niñas, niños, adolescentes, personas adultas mayores y personas con discapacidad, pues genera un inevitable agotamiento por las labores domésticas. Asimismo, las mujeres trabajadoras son las más afectadas debido a la desigual asignación de roles.
En este contexto, la entidad ha recomendado a las entidades públicas de Ayacucho que elaboren, a través de la oficina de Recursos Humanos, o la que haga sus veces, un plan de capacitación que permita garantizar la atención de la salud mental de las y los trabajadores, especialmente, de quienes realizan trabajo remoto, a fin de evitar que presenten cuadros de estrés o síndrome de agotamiento ocupacional en el contexto del COVID-19.
Asimismo, propuso contar con especialistas para que asistan permanentemente a las y los trabajadores, sea de manera directa o en sesiones grupales y, en caso de no contar con presupuesto para tal fin, se recurra a los servicios de Salud de las Personas de la Dirección Regional de Salud de Ayacucho y a los Centros de Salud Mental Comunitarios que hay en la región, o suscribir convenios con el Colegio de Psicólogos del Perú u organizaciones similares. Del mismo modo, planteó la elaboración de planes de contención y soporte emocional con enfoque de género para quienes prestan servicios desde casa.
Para la Defensoría del Pueblo, es importante que se tomen medidas urgentes al respecto, ya que las consecuencias del prolongado aislamiento social sin soporte emocional, podría deteriorar la salud mental de la persona que realiza trabajo remoto, así como actos de violencia en el hogar.
Al respecto, cabe indicar que la oficina de la Defensoría del Pueblo en Ayacucho advirtió que, durante el estado de emergencia nacional, la violencia en los hogares se ha incrementado, pues la Comisaría de Familia de Ayacucho ha registrado 343 denuncias por violencia (193 por maltrato psicológico, 138 por violencia física y 12 por violencia patrimonial). Además, se ha registrado 1 caso con características de feminicidio, y las muertes violentas de una adolescente y una niña a manos de terceros, en el distrito de Tambo, provincia de La Mar.
La oficina de la Defensoría del Pueblo en Ayacucho continuará atenta a cualquier hecho de vulneración de derechos y estará vigilante a que estas recomendaciones puedan ser implementadas.
